Plegaria al Dios dormido

“La Voz de San Justo”, domingo 23 de diciembre de 2018


“Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece, despierta tu poder y ven a salvarnos” (Salmo 79,3).

En ocasiones, Dios parece dormir. Mientras tanto, sus creaturas viven pesadillas que les impiden conciliar un sueño reparador.

Nace así la plegaria, la súplica, la lamentación: ¿Por qué, Señor? ¿Hasta cuándo la prueba?

Jesús mismo rezó así. Los evangelios nos dicen que fueron sus últimas plegarias dirigidas a su Padre. En la cruz, lo invocará con el inicio del 21: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos? Te invoco de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso; y, sin embargo, tú eres el Santo, que reinas entre las alabanzas de Israel” (Salmo 21,2-4).

La única vez que Jesús llama “Dios” a su Padre. ¿Lo siente lejano? En todo caso, hace suya la experiencia de aquellos que, en medio de su sufrimiento, lo siente dormido o despreocupado de su suerte.

El salmo de este domingo, último de Adviento, tiene algo de esa invocación: plegaria urgente al Dios que parece dormir, al parecer despreocupado de la suerte de los suyos.

En la liturgia solo rezamos tres estrofas. Si lo leemos completo reconoceremos dos imágenes que surcan toda la Biblia: el Dios pastor y el Dios viñador. El orante, en medio del dolor, apela al Dios que nunca se desinteresa de su pueblo, sino que trabaja siempre a su favor, aunque, por momentos, no comprendamos su obrar.  

Claro que, tan a las puertas de la Navidad, esta súplica al Dios que parece dormir tiene otra referencia. El evangelio nos invita a contemplar al Emanuel (Dios con nosotros) que duerme el sueño tranquilo de los recién nacidos. Lo acuna su madre. Vela su sueño José, el varón justo.

Ese sueño no intimida, sino que enternece. Dios así entra en nuestra historia: humilde, pobre, sencillo y, sobre todo, manso y tranquilo.

Es el Pastor que, así, vela por su rebaño. Es el Viñador que sabe trabajar con paciencia la viña para obtener el mejor de los vinos.

Ese Dios Niño, Pastor y Viñador nos conquista el corazón. También si duerme y nos da la Paz.

¿Te animás a confiarle tu sueño y tus sueños?