A la hora menos pensada

“La Voz de San Justo”, domingo 1° de diciembre de 2019

“Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada” (Mt 24, 44).

A la hora menos pensada. Creo no equivocarme si digo que “sorpresa” es uno de los nombres de Dios. Por eso, cuándo sea el momento de su irrupción en la vida, nadie puede preverlo, ni calcularlo, ni programarlo. Solo resta tomar en serio de las palabras de Jesús: estar atentos, preparados y en espera vigilante. Será “a la hora menos pensada”.

¿Qué significa entonces estar atentos y en vigilia? No es otra cosa que vivir, pero estando realmente presentes en lo que vivimos. Parece sencillo, pero no lo es. Mucho menos hoy que la distracción es, tal vez, nuestra forma habitual de transcurrir el tiempo. Podemos estar en un lugar con nuestro cuerpo, pero, con los ojos, la cabeza y el corazón (y el celular) viajando por otros mundos. Adictos a la distracción.

La invitación de Jesús, en este primer domingo de Adviento, es a vivir de otra forma, a tener otra actitud.  En definitiva, a hacer nuestra su modo de estar en la vida: realmente presentes donde estamos, pues es ese el lugar hacia donde Dios, el Padre, siempre está viniendo. Ahí irrumpe el Dios de las sorpresas, cuyo nombre es: “El que está llegando, el que siempre es Adviento”. 

Eso es precisamente la oración: descubrir cómo, con qué intensidad, y por dónde está pasando Dios por nuestra vida. Esa es la oración que vale la pena vivir. Cambia realmente la vida.