La esperanza de la paz

“La Voz de San Justo”, domingo 29 de diciembre de 2019

Como cada año, este 1º de enero celebramos la Jornada Mundial de oración por la Paz. El Mensaje del Papa Francisco para este año tiene como lema: “La paz como camino de esperanza: diálogo, reconciliación y conversión ecológica”.

Me detengo solo en un punto: si muere la esperanza en el corazón y nos ganan nuestros miedos, en esa misma medida queda bloqueada la capacidad humana de luchar por la justicia y, así, edificar la paz.

Con finura espiritual y psicológica, Francisco hace notar que la guerra (y esto vale para toda forma de violencia), “a menudo comienza por la intolerancia a la divesidad del otro, lo que fomenta el deseo de posesión y la voluntad de dominio. Nace… por el egoísmo y la soberbia, por el odio que instiga a destruir, a encerrar al otro en una imagen negativa, a excluirlo y eliminarlo”.

El miedo, alimentado por la decepción, se vuelve escepticismo frente al futuro y, de ahí, a toda forma de violencia, solo queda un paso. El camino de la paz pasa por reavivar la capacidad de esperanza que hay en el corazón humano. Porque la paz se logra tanto cuanto la deseamos y esperamos realmente en ella. Eso supone enfrentar nuestros miedos.

Al respecto, escribe Francisco: “El miedo es a menudo una fuente de conflicto. Por lo tanto, es importante ir más allá de nuestros temores humanos, reconociéndonos hijos necesitados, ante Aquel que nos ama y nos espera, como el Padre del hijo pródigo (cf. Lc 15,11-24). La cultura del encuentro entre hermanos y hermanas rompe con la cultura de la amenaza. Hace que cada encuentro sea una posibilidad y un don del generoso amor de Dios. Nos guía a ir más allá de los límites de nuestros estrechos horizontes, a aspirar siempre a vivir la fraternidad universal, como hijos del único Padre celestial.”

Que no nos puedan nuestros miedos. Abramos espacios para poder encontrarnos y alimentar nuestras esperanzas. Deseo para todo un 2020 en paz y en fraternidad.